Hace más de una década una colega revisaba su email, y recibio la notificación que había heredado una fortuna de un antiguo familiar en otro continente. La lógica indicaba que ella no tenía familia en África, pero decidió enviar la información que le solicitaban para verificar su identidad. Era obvio que era una estafa, cuando le advertí de la posibilidad de ser estafada me respondió: No tengo nada que perder. Al final, no recibio su anhelada herencia, y aparentemente no sucedio nada malo.

Muchas personas cuando se encuentran en situaciones similares dan la misma respuesta: “No tengo nada que perder”. Pero a diferencia de hace diez años, ser víctima de robo de identidad tiene consecuencias muy serias en tu historial crediticio o de conducta ciudadana.

El objetivo de robar tu identidad es simplemente usurpar tu identidad. Donde una persona se hace pasar por ti, asumiendo tu identidad en público o en privado. Lo único que necesita el ladrón es conseguir información de tu persona como nombre, fecha de nacimiento, número de identificación o pasaporte, país, etc. La foto no es importante, ni siquiera necesita parecerse a ti; solo usurpara tu nombre, nacionalidad e información personal. Con la cual asumirá tu identidad, para acceder a ciertos beneficios o recursos de tu ciudadanía. Tales como ingreso a un país sin la necesidad de visa, obtención de préstamos, tarjetas de crédito y otras concesiones en nombre tuyo.

El robo de identidad es el delito de mayor crecimiento en el mundo. Buscan obtener los datos de documentos de identidad, en especial tarjeta de crédito, tarjeta de débito, cheques, información bancaria, contraseñas, nombre de usuarios, y cualquier otro documento con información financiera.

Tu información personal es confidencial, pero si llega a caer en manos de un delincuentes, fácilmente pueden con una identificación falsa robar tu identidad financiera y realizar muchas actividades en nombre tuyo.

qué es robo de identidadNo es necesario que se apropien de tus datos financieros o número de tarjetas de crédito para que robarte dinero, solo necesitan datos personales que les permitan llenar formularios para solicitar tarjetas de crédito o préstamos a tu nombre. De tal manera, que los delincuentes reciben el dinero y lo gastan; luego cuando las organizaciones financieras buscan a quién cobrar, los datos personales corresponderá a los tuyos, por tanto te harán responsable de pagar la deuda de la persona que robo tu identidad y nombre. Por esto y mucho más, es peligroso compartir tus datos personales con desconocidos. Esto es lo más común al robar una identidad, apropiarse del crédito de la víctima para gastarlo en su nombre.

Sin embargo, no son las únicas actividades que pueden realizar los delincuentes con una identidad robada. En casos extremos, también pueden hacer delitos con el nombre de la víctima, realizar actividades ilícitas al crear empresas para dedicarlas al lavado de dinero con la identidad de otra persona, crear pasaportes o documentos de identidad falsos con los datos robados. Por lo general cuando sucede esto, es una persona cercana que busca culpar a la víctima en un crimen para hacerle daño a su reputación, esto son casos muy aislados que corresponde a las autoridades investigar cuando suceden.

Es más común, utilizar la identidad de otra persona para crear un perfil falso en redes sociales, utilizados por las “Redes de Perfiles Falsos”. Estas redes tienen un objetivo más comercial o político y son creadas por empresas u organizaciones que venden likes, seguidores o apoyan a una ideología política.

También existen las personas que solo se apropian de las fotos públicas, y algunas veces del nombre para hacerse pasar por otra persona. Usualmente son adolescentes o personas con baja autoestima que buscan hacer conversación con otros usando el rostro de la persona que desearían ser.

Lo más preocupante de esta actividad, es cuando lo realizan hombres o mujeres que buscan seducir a un niño o a una niña, haciéndose pasar por un menor de edad. Esto se le llama “Grooming Child”. Y puede escalar a crimen cuando se secuestra o rapta al menor de edad, por eso es importante que los padres eduquen a sus hijos sobre el uso adecuado de internet.

Lastimosamente, la mayoría de las personas no se enteran que han sido víctimas de robo de identidad, solo se enteran cuando les afecta directamente al solicitar un préstamo o al contratar un servicio que al verificar los datos crediticios se encuentra la morosidad de la víctima.

¿Como protegernos?

Ninguna persona está a salvo de que roben su identidad, lo importante es reducir las probabilidades y los riesgos con estas simples recomendaciones:

  • No compartir tus datos personales con extraños o conocidos, esto incluye hojas de vida con empresas de dudosa procedencia.
  • No compartir tu información financiera ni siquiera con conocidos (no sabes con quién los compartirá en el futuro).
  • No aceptar solicitudes de amistad en tus redes sociales de desconocidos, para evitar que ellos estén enterados de tus actividades personales.
  • No compartir todas tus actividades al público e usar filtros de privacidad y seguridad.

 

Recomendación final

Si te llegase a ocurrir el robo de identidad, es necesario utilizar los mecanismos legales que ofrece tu país. Es un proceso molesto y lento, necesitarás de mucha paciencia. La mejor forma de protegernos, es mediante la prevención y uso correcto de nuestra privacidad en nuestras redes sociales. Si puedes contratar a una persona experta en el tema, este debe brindarte seguridad y contar con la experiencia para ayudarte.

Algunos de nuestros clientes han tenido problemas con perfiles falsos creados suplantando la identidad, filtrando información personal e incluso amenazando la integridad física. Hoy existen muchas empresas que ofrecen consultoría, conocimientos y herramientas para proteger tus datos. Y por ello recomendamos que siempre busques a un experto si el tema se sale de tus capacidades o conocimientos.

Mis Redes

Carlos Chen

Director de comunicaciones at Formulas Exitosas
Experto en comunicación digital, growth hacking, newsjacking, manejo de crisis de comunicación y reputación.
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